Libros que cuentan la historia del instituto

En el Instituto Clemente Estable, la bibliotecóloga Joanna Martínez trabaja en la organización y el inventario de esta parte de nuestro acervo.
La biblioteca del instituto dejó de funcionar a comienzos de los 2000 y su colección permaneció en depósito. Con los materiales dispersos y sin un registro de adquisiciones disponible, el trabajo de Martínez comenzó por ordenar las estanterías y revisar cada ejemplar para conocer las dimensiones y características del conjunto.
El relevamiento ha permitido identificar alrededor de 1800 libros y unas 1200 publicaciones periódicas, incluidos artículos sueltos, apartados y separatas. También se registraron al menos 75 artículos de autoría de Clemente Estable.
Para iniciar el inventario, Martínez priorizó los materiales de producción nacional y separó los trabajos de Estable, con el objetivo de facilitar su identificación y resguardo. Además, identificó materiales que, por su temática, podrían ser mejor aprovechados en otras bibliotecas, y comenzó a explorar posibles donaciones.
Las huellas de quienes leyeron
Entre los hallazgos se encuentran numerosos libros que pertenecieron al citogenetista Francisco Sáez, pionero de su especialidad en América Latina. Sus firmas, comentarios, fechas y sellos permiten reconocer la procedencia de los ejemplares y aportan información sobre su recorrido.
Estas marcas muestran que el valor de una colección también está en las huellas de su uso: anotaciones y registros que vinculan los libros con las personas que los consultaron y con la historia de la investigación.
El trabajo se articuló con el del museólogo Pablo Toriño y la histotecnóloga Yuliana Gularte del Río, encargados de relevar otros materiales y preparados histológicos, respectivamente. Esta colaboración busca proponer una muestra representativa de los distintos componentes del acervo para las celebraciones de los 100 años del instituto, en 2027.
La reciente Semana de las Bibliotecas, celebrada del 19 al 23 de octubre, propuso completar la frase «Una biblioteca es…». Desde su experiencia con esta colección, Martínez la define como un espacio donde se puede leer el recorrido científico y académico a través de sus materiales, y donde confluyen las historias de quienes contribuyeron al conocimiento nacional.
Organizar, registrar y proteger estos materiales permite reconocer ese patrimonio y construir mejores condiciones para su consulta y difusión.
Fuente: MEC.
