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viernes 16 de octubre, 2026

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Educación

Estudiantes de educación media en el Instituto Clemente Estable

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Las Micropasantías científicas «Viví la Ciencia» permiten conocer distintas áreas de investigación del Instituto Clemente Estable mediante experiencias prácticas en sus laboratorios.

¿Cómo se estudia el comportamiento animal? ¿Qué microorganismos habitan en una muestra ambiental? ¿Es posible identificar bacterias capaces de degradar plástico? Estas preguntas orientan algunas de las experiencias que estudiantes de educación media desarrollan en el Instituto Clemente Estable, en el marco de las Micropasantías científicas «Viví la Ciencia».

La iniciativa de la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP), en articulación con el Programa de Desarrollo de las Ciencias Básicas (Pedeciba), promueve el intercambio entre estudiantes y docentes de educación media y equipos de investigación. En la edición de este año, que se desarrolla durante septiembre y octubre, participan 89 equipos de centros educativos de todo el país: 77 de la Dirección General de Educación Secundaria y 12 de la Dirección General de Educación Técnico Profesional (UTU).

En el Instituto Clemente Estable, las propuestas abordan diferentes preguntas científicas y ofrecen experiencias prácticas con las herramientas, los procedimientos y las formas de análisis que forman parte del trabajo cotidiano en un laboratorio.

En el Departamento de Neurofarmacología Experimental, la investigadora Jessika Urbanavicius coordina la micropasantía «Análisis del impacto de variables experimentales sobre la ansiedad en dos modelos conductuales en roedores», con la colaboración de las estudiantes de posgrado Valentina Perini y Florencia Bai.

La propuesta recibe a dos grupos de los liceos N.º 1 y N.º 2 de Colonia Nicolich, Canelones. Durante tres jornadas, los y las estudiantes exploran cómo se estudian experimentalmente las conductas relacionadas con la ansiedad.

Para ello, conocen dos modelos utilizados en investigación, la caja claro-oscura y el laberinto en cruz elevado, y analizan videos de roedores registrados en distintas condiciones experimentales. Con herramientas de seguimiento por video, organizan y comparan datos, elaboran gráficas y discuten cómo interpretar los resultados.

La experiencia permite recorrer distintas etapas de una investigación, desde la observación de un fenómeno hasta el análisis de los datos y la comunicación de los resultados.

La investigadora Vanesa Amarelle coordina la micropasantía «Bacterias: haciendo un mundo invisible, visible», que este año recibe a estudiantes del Liceo Montevideo N.º 2 y del Liceo de Rincón de la Bolsa.

La propuesta invita a explorar la diversidad de microorganismos presentes en el ambiente y a conocer su importancia para la vida. Aunque las bacterias suelen asociarse con enfermedades, muchas cumplen funciones fundamentales en los ecosistemas.

Durante la experiencia, los grupos trabajan con muestras ambientales y otras de su interés para buscar microorganismos, cultivarlos en el laboratorio y observarlos con lupas y microscopios. También experimentan con el arte bacteriano, una forma de explorar las características de estos organismos y crear imágenes a partir de su crecimiento.

Así, la micropasantía combina la experimentación microbiológica con la creatividad y plantea un desafío propio de esta área de la ciencia: cómo observar y comunicar aquello que no se ve a simple vista.

Investigar microorganismos que podrían degradar plástico

En el Laboratorio de Microbiología Molecular, la investigadora Silvia Batista recibe a dos grupos de estudiantes, uno del Instituto Tecnológico Superior del Buceo y otro de sexto año de Ingeniería del liceo Dámaso Antonio Larrañaga. La micropasantía se enmarca en el proyecto «Bioprospección de enzimas con capacidad de hidrolizar PET en distintas condiciones ambientales», que desarrolla junto con Felipe Castro.

El trabajo se centra en el aislamiento y la selección de microorganismos con capacidad para hidrolizar el poli(etilentereftalato) (PET), un plástico de uso extendido. Para ello, los y las estudiantes trabajan con muestras de suelo y medios de cultivo específicos que permiten seleccionar microorganismos capaces de utilizar el plástico como fuente de carbono o explorar su potencial para producir enzimas que lo degraden.

La actividad ofrece una aproximación práctica a la investigación de alternativas biológicas para la degradación de materiales plásticos y permite conocer procedimientos de laboratorio vinculados con la búsqueda y caracterización de microorganismos de interés.

Aprender haciendo ciencia

Aunque las preguntas y las herramientas varían entre las micropasantías, todas ofrecen la oportunidad de conocer y participar en el trabajo científico. Durante su paso por el Instituto Clemente Estable, los y las estudiantes observan, formulan preguntas, experimentan, analizan información y discuten resultados, mientras descubren cómo se construye el conocimiento en un laboratorio.

Estas instancias también fortalecen el vínculo entre la educación media y los equipos de investigación, y promueven el intercambio de experiencias y preguntas entre estudiantes, docentes e investigadores.

Fuente: MEC.