Denuncian más corrupción e impunidad en el Pasteur

Funcionarios fueron al Parlamento a denunciar la “impunidad” que existía en ese centro y las irregularidades vinculadas a las tercerizadas.

A mediados de 2015 se conocieron los resultados de las auditorías, internas y externas, que detectaron gravísimas irregularidades en la contratación de empresas tercerizadas en el Hospital Pasteur, en una trama que involucró a varios centros de salud del Estado y que concluyó con varios procesamientos. Entre ellos el del entonces director de ASSE en representación de los trabajadores, Alfredo Silva.

La firmas involucradas en el Pasteur fueron Apex, que prestaba servicios de limpieza y conserjería en el hospital, y Onámerica, que tenía contratos por camilleros, limpieza y vigilancia.

Las dos empresas, al igual que otras en distintas unidades ejecutoras, le pagaban coimas para conseguir sus contratos a Heber Texeira, “Toshiba”, mano de derecha de Silva en la Federación de Funcionarios de Salud Pública (FFSP).

Más allá de estas situaciones, reveladas por la Justicia, el proceso configuró más irregularidades. Por ejemplo, que muchos funcionarios de la Administración de los Servicios de Salud del Estado (ASSE) aparecieran trabajando en esas empresas en el mismo horario en que debían cumplir su función pública.

Irregularidades que llegaron a desatar un durísimo enfrentamiento interno en la FFSP con episodios que incluyeron amenazas, amedrentamiento e, incluso, agresiones físicas a los trabajadores que intentaron denunciar la situación.

Así lo afirmaron los delegados de la actual Comisión Interna del Pasteur ante la Comisión Investigadora que, en Diputados, indaga las irregularidades detectadas en ASSE.

“Entendíamos que había irregularidades en la contratación de las empresas y también en su control”, afirmó su presidente, Martín Biasotti. “Estamos hablando que el control de horario de los compañeros se hacía en planillas hechas a mano, con lápiz, que a veces se borraban, tenían enmiendas o desaparecían”, afirmó. “Incluso, llegamos a ver planillas de compañeros que no habían concurrido ese día a trabajar, pero que figuraban anotados”.

Según relató, hubo funcionarios sumariados e, incluso, despedidos de ASSE que, sin embargo, siguieron trabajando en el hospital a través de estas empresas.

Valentín Abal, secretario general de la comisión, relató que comenzó a desempeñarse en el Pasteur en octubre de 2010 a través de la firma Trabajo Sano, que proporcionaba insumos de alimentación. Una de las cosas que le llamó la atención, dijo, es que algunos meses recibía hasta 20% más de su salario por la carga horaria.

“Lo que después descubrí era que sobraban horas. Eran horas que no se utilizaban en los funcionarios, por diferentes razones. Entonces, se repartían, se daban como trabajadas y la empresa cobraba esas horas”, dijo.

En 2012, según Abal, una representante sindical de la lista minoritaria, funcionaria de Apex, comenzó a investigar. Detectó irregularidades y denunció la sobrefacturación. “Fue amenazada y golpeada en el baño del hospital, todo en coordinación con el sindicato y la empresa. La dirección estaba en conocimiento de todo”, afirmó.

“Había mucha impunidad en el hospital. No teníamos dónde denunciar, porque donde se denunciaba no era de recibo”, dijo. “Hasta que pasó lo de mediados de 2014, cuando Delitos Complejos detuvo a estos personajes y el tiempo nos terminó dando la razón”.

Según Biasotti, el control de horas de las tercerizadas no pasaba por la oficina de Recursos Humanos, sino por la Intendencia del hospital. Un control que, además, era distinto al del resto de los funcionarios, con un “reloj bastante raro”.

Más allá de las irregularidades comprobadas y de las derivaciones penales que tuvo el asunto, Onamérica, una de las firmas involucradas, volvió a ser contratada por la actual administración del Pasteur, encabezada por Loreley Martínez, una médica integrante del Movimiento de Participación Popular. 
Otro de los casos irregulares que investiga la Comisión es el de Ankarus, que proporciona en forma tercerizada peones para el hospital.
A diferencia de los anteriores, la firma sigue prestando servicios en el Pasteur pese a la detección de faltas y procedimientos desajustados a la normativa vigente.
La contratación, realizada en forma directa, fue observada dos veces por el Tribunal de Cuentas por la falta de un procedimiento competitivo. Pese a eso, la administración sigue reiterando el gasto, que supone US$ 1 millón anuales.

A fines de 2016 había sido realizada una licitación, según recordó ante los legisladores la ex subdirectora del Pasteur, Jacqueline Zorrilla. Ankarus resultó segunda, pero el tribunal de adjudicación resolvió que la prefería por la “calidad de sus servicios”, por sobre la firma que había ofrecido el mejor precio.

La empresa ganadora recusó la licitación, lo que motivó que la administración anulara todo el proceso y le otorgara el contrato a Ankarus directamente. La firma sigue hasta hoy y su vínculo, fuera de toda reglamentación, se renueva cada tres meses.

Según Biasotti, eso le genera enormes problemas a sus propios trabajadores, ya que ANDA y otras empresas financieras les exigen determinada antigüedad para brindarles servicio, ya que siempre son contratados por tres meses.

Ante los legisladores, el ex director del Pasteur, Ricardo Ayestarán, reconoció que había “permanentes problemas” con las tercerizadas. “Vivíamos a los tiros, con las empresas y con los funcionarios”, afirmó.

Según explicó, las firmas no presentaban la documentación que debían y, entonces, la gerencia financiera no les pagaba. “Entonces, ellas no les pagaban a los trabajadores y los trabajadores se iban a la huelga y me paraban el hospital”, dijo.

Ayestarán remarcó ante los diputados que, durante su gestión, el Pasteur jamás estuvo involucrado con Buena Estrella, la firma de limpieza vinculada directamente con Alfredo Silva y “Toshiba” Texeira, epicentro de la corrupción con las tercerizadas. En ese marco relató su relación con Texeira: “Iba frecuentemente a visitarme al hospital y a presionarme para poner sus empresas”.

Según Ayestarán no había muchas firmas para elegir, pero optó por evitar problemas. “Lo cual me generó otros problemas, porque en ese momento el señor Alfredo Silva era director de ASSE y no le gustó”, sostuvo.


La Comisión Interna del Pasteur denunció también una “doble facturación” en la compra de cabinas para conserjería en el hospital. Un asunto sobre el que el mismo Departamento Jurídico de ASSE recomendó hacer una denuncia penal.

La responsabilidad apunta al anterior presidente de esa comisión, Andrés Guedes, integrante de una corriente opuesta en el sindicato.

Ante los legisladores, Biasotti explicó que la Federación obliga los integrantes de las comisiones internas a presentar un informe financiero cada tres meses, en donde deben exponer en qué gastan el dinero que se les da a través de las retenciones de cuotas sindicales.

Sin embargo, a lo largo de un año, Guedes jamás presentó su balance. Cuando lo hizo, presentó boletas por la compra de casetas de conserjería para el hospital.

Pero una investigación posterior de los funcionarios demostró que dichas casetas no habían sido compradas con el dinero de los afiliados, sino con el de la Comisión de Apoyo del hospital. Así lo evidenciaron varios remitos y recibos. ” De alguna forma, Guedes obtuvo los recibos de compra y los utilizó para justificar gastos”, señaló. Para Biasotti, habría un doble delito, ya que se utilizaron documentos y boletas de un ente público y, además, se robó dinero al sindicato. Si bien la factura fue por $ 113 mil, “seguramente el señor se llevó mucho más”, afirmó.

Sectores que dan vergüenza

Ante la comisión investigadora, la ex subdirectora Zorrilla sostuvo que en el hospital existía siempre una sensación de mucho caos asistencial, debido a la gran conflictividad que había entre la Dirección y la Comisión Interna.

Al cierre de 2017, dijo, el Pasteur tenía cerca de 700 pacientes en lista de espera quirúrgica. “Seguimos con las mismas salas pabellón desde el Asilo de Mendigos de la Unión, del año 1860”, relató. “No hay privacidad, se roban entre los pacientes y tampoco hay climatización”, contó.

La ex sudirectora sostuvo que hay sectores en el hospital que dan “vergüenza”. Por el ejemplo el de los patólogos, que trababan en condiciones infrahumanas. “Están en el subsuelo, al lado de la morgue y de los residuos contaminados, en una pieza de dos por dos”, afirmó. “Solo con un sentido de vocación de servicio y de pertenencia muy fuerte al hospital es que continúan, porque todos ellos trabajan a nivel privado y, a pesar de eso, mantienen sus vínculos con la institución”, dijo.

Según relató Zorilla, el Hospital Pasteur estuvo varias veces al borde de la omisión de asistencia. Fue a raíz de la decisión de la Dirección de cerrar, en forma parcial, la Puerta de Emergencia.

Recordó un día en fue llamada de urgencia, porque había un problema con una paciente en el portón que da a la plaza ubicada frente al hospital. “Estaba una mujer vomitando sangre con hetemesis masiva y la habían sentado en la silla del portero para ver qué hacían, porque se desplomó en la puerta”, dijo. “Pedí una silla de ruedas, la trasladé yo y lo único que encontré fue el sillón odontológico. Subí al CTI, me dieron ingreso a la reanimación y no pasó nada”.

Afortunadamente, a mujer se salvó, pero al borde de una tragedia. “Fue una situación muy límite”, aseguró.

En otra oportunidad, se le negó la entrada a un hombre con herida de bala. Según explicó, el portero le impidió la entrada y le dijo que se fuera otro hospital. “Cumplió una orden”, afirmó. También en ese caso, el herido pudo sobrevivir.

“Si llega un herido de bala y las puertas están cerradas, la omisión es del hospital”, dijo, “por no tener siquiera una ambulancia para el traslado y un médico que hiciera un mínimo triaje en la puerta”.

Zorilla agregó que, mientras se desempeñó en el Pasteur, sucedieron otras circunstancias muy complejas. Por ejemplo, que a las ocho de la noche no había más tomógrafo, o se quedarán sin radiólogos. Este y otros servicios, dijo, se tercerizan en horario nocturno.

“Un paciente llega hoy a las tres de la mañana, politraumatizado, y hay que llamar a una ambulancia, trasladarlo al SMI, esperar el resultado y volverlo a traer para poderlo asitir”, afirmó.

Según relató, el Pasteur paga unos $ 13 millones al año en realizar ese tipo de procedimientos en forma tercerizada. “Podríamos comprar un tomógrafo por año” sostuvo. Lo mismo sucede, afirmó, en ecografía. “Tenemos ecógrafos pero no tenemos técnicos en ecografía”, señaló. “Nos salen carísimos los pacientes de esa manera”, dijo.

Zorilla afirmó que durante su época como subdirectora elevó un estudio a la Regional Sur de ASSE, que demostraba que todo el dinero que se les pagaba a las tercerizadas era suficiente para incorporar equipo y funcionarios propios. Según contó, el expediente retornó a sus manos con una palabra: “Archívese”.

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