SANTA CLARA…

Soy nativa de Santa Clara de Olimar. No reniego de mis orígenes. Tengo familiares y amistades allí y cuando visito el pueblo, no dejo de admirar esa belleza de la Chuchilla Grande, que allí es única y que la expresa muy bien el dúo Copla Alta.

Pero lo cortés no quita lo valiente. Santa Clara fue noticia nacional debido a los sucesos con los trabajadores de la estación de Ancap,situada actualmente sobre la ruta 7.

Por mi trabajo docente he recorrido localidades del interior y se repite una realidad: hay una clase dominante, los que son dueños de vidas y haciendas, los que han entregado favores a cambio de votos, los que por su capital económico, influencias, apellidos deciden todo lo que pueden decidir.

Hay de todo en la vida, patrones que cumplen con sus obligaciones sociales y otros no, trabajadores comprometidos con su trabajo y otros no.

Pero, a la luz de toda la información que pude leer, los trabajadores de la estación de servicio hacían su labor en condiciones pésimas. Al respecto, hay una detallada información en el semanario Brecha del 15/06/18.

Y en cuanto a si fue ocupación o no, justo en un día festivo, es muy importante leer detalladamente como se fueron dando los hechos para que cada persona pueda sacar sus conclusiones.

Las localidades con una fuerte tradición de caudillismo, donde la lealtad patrón-empleado es un elemento clave, son núcleos duros.

Es desconocimiento de los derechos está naturalizado. Y no lo digo sólo por Santa Clara. Hay que arregárselas para sobrevivir a los que son de izquierda, sindicalistas o trabajadores sociales que promueven los derechos de las personas.

Y cuando no se quiere a una persona o grupo de personas que se apartan de lo que en la localidad se considera como normal, no se andan con chiquitas. Los trabajadores y los sindicalistas que  fueron a apoyar al trabajador despedido, fueron desalojados por un núcleo de personas que no sólo se limitó a tocar bocina sino a tildarlos de “que se vayan “,”comunistas”,” “aquí mandamos nosotros”. A algunos se les fue la moto y se le descubrieron las patas a la sota. Y no es la primera vez que pasa eso.

María Angela Pereira Ramírez.